Dejamos
Tucumán un día lluvioso y por suerte, con muchísimo menos calor que los 40 grados del día anterior. Próximo destino:
Tafi del Valle.
Llegamos por la
tarde noche a un
pueblito con muy poca gente y bastante
vacío. La llegada de la noche y la gran cantidad de nubes por los alrededores no nos permitió ver mucho mas
allá del pueblo y sus pequeñas cuadras.
Al otro día
comenzó la aventura: caminata a un pueblo vecino llamado El Mollar. La hicimos subiendo por el camino hacia el cerro de la cruz, y bajando por el otro lado de la montaña, esta vez sin camino y bastante mas empinado y rocoso. Para nuestra sorpresa, terminamos llegando a las nubes, observando su paso veloz por entre nosotros. Praderas verdes, muy verdes. Paisaje tucumano hermoso, relajante y digno de contemplar.



Luego retomamos el camino y en unas 2 horas llegamos a El Mollar,
ambrientos como hienas salvajes (
creíamos poder llegar para almorzar ahí, y terminamos cenando).
De regreso en nuestro
Bungalow de
Tafí (del tamaño de 2 colchones) solo nos resto dormir profundamente...
El
próximo día nos encontraría con algunos percances. Día frío, nublado y lluvioso. De los 43 grados Tucumanos, pasamos a tiritar de
frío en una terminal de
ómnibus...
Resultó ser que, al intentar retirarnos de
Tafí hacia
Amaicha del Valle, la ruta estaba cortada.
Si señores!!! En
Tucumán también hay piquetes, y en plena montaña. El problema es que desalojaron a unos "
nn" de no se donde, y estos muchachos, cortaron la ruta,
dejándonos barados en la terminal durante unas 5 horas. Durante este ir y venir dentro de la terminal, conocimos a una pareja de
Bs As y a un húngaro, viajero ya desde hace unos meses.
Como siempre, pasaron las 5 horas, y ya entrada la noche nos
encontrábamos en
Amaicha del Valle, un poblado con un poco más de vida que el anterior, y bastante mas ortogonal en su trazado.
Amaicha aparentemente no prometía mucho para hacer. El calor volvió a ser agobiante y más teniendo en cuenta que, según informan, este pueblo posee 360
días de sol al año.
Al mediodía siguiente, bajo ese sol poderoso, decidimos hacer una caminata de 7 km hacia el dique los
Zazos, donde sin mucho entusiasmo, nos habían hablado de una cascada donde uno se puede bañar y soportar un poco mejor la sequedad y el calor de la tierra árida.
El dique apareció, y con el una pequeña cascada que dejaba
bastante que desear. Pasamos unas horas ahí, con la profunda duda de haber sido engañados por una cascada artificial creada por el hombre de pico y pala. Resolvimos continuar río arriba unos 30 minutos, y
aquí vino la sorpresa... Un tremendo
cañadón se abrió ante nuestros ojos y un camino por el medio del mismo nos condujo a aguas frescas, de poco caudal, pero naturales e
increíbles a la vista.




Noche cervecera en Amaicha y rápido al sobre: el cansancio de la caminata y el sol se hacen notar rápido.
Al otro día bien temprano para Quilmes, junto a Buenos Aires, Hungría y Alemania (2 nuevos caminantes). 5 km de caminata para llegar a las ruinas de Quilmes. Ascenso por entre las mismas y mucha aridez. Paisaje hermoso, extremo calor del mediodía y puro sol sin una gota de agua en el camino.



El colectivo nos recogió en la ruta y nos llevó hasta Cafayate, desde donde escribimos. Linda ciudad, muy linda, bastante mas extensa que los poblados anteriores.
Ahora nos retiramos a contentar a nuestros estómagos, ávidos por engullir alguna delicia Salteña. Finalmente va una foto de la fachada de nuestra actual morada.
ESTAMOS SUPER! DE MARAVILLAS! QUE LINDO ES VIAJAR!
Todas las fotos, sin edición alguna en: http://share.shutterfly.com/action/welcome?sid=8AYtWLhkzbs2Wk¬ag=1
